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El Olor de la Salud Dr. César Alvarez Pacheco / cesar_ap@hotmail.com A lo largo de la historia las personas hemos buscado toda clase de soluciones para nuestros males; la alimentación, sin duda, es la piedra angular de la salud para el ser humano, dieta sana es igual a cuerpo sano. Entonces, por esta misma razón y con mucha lógica, por medio de la alimentación se ha buscado curar diversas enfermedades; sin embargo, se distinguen en la dieta cierta clase de alimentos ya de abolengo en cuestión de propiedades curativas: aloe vera (sábila), polen, miel de abeja, la cebolla y el ajo.
El ajo, inquietud de varias civilizaciones, desde los egipcios quienes conocían ya sus propiedades curativas, los griegos quienes lo masticaban antes de cualquier competencia olímpica y hasta nuestros días, en donde los nutriólogos recomiendan la ingesta de este oloroso fruto para tratar ciertas enfermedades. Se utiliza tanto en oriente como en occidente, desde las habilidades culinarias europeas hasta los tacos de carreta de la esquina; sin duda el ajo es un alimento que no conoce de clases, fronteras o razas; tenemos la suerte de contar con este fruto en cualquier región y en cualquier tipo de alimento para dar este toque que los chefs buscan al elaborar o crear un sabor a la sazón de sus platillos. El ajo pertenece a la familia de las Alliaceae junto con el jacinto, tulipán, cebolla, puerro y cebollines e incluye más de 500 especies del mismo género; son las plantas más antiguas cultivadas por el hombre debido a sus diversas propiedades curativas. Aparte de ser una excelente fuente de vitaminas como la A, B1, B2 y C, tiene la característica de combatir infecciones bacterianas y víricas; presume de ser un excelente antiinflamatorio y se sabe que es buen anticoagulante por lo que esto nos da ideas para darle uso a la prevención de enfermedades cardiovasculares tales como angina de pecho o infartos. El ajo es 50 veces más potentente desinfectante que el alcohol de 90°, destruye las bacterias patógenas sin destruir la flora natural del intestino y ayuda a expulsar parásitos dentro del cuerpo. Ya Luis Pasteur describió los efectos antibacterianos de los jugos del ajo, por lo que hay evidencia científica de su uso para efectos benéficos; sin embargo debido a que no hay regulación sanitaria en las hierbas y suplementos de manera estricta, no hay garantías respecto a la potencia, pureza o seguridad de los productos y los efectos que podrían variar. Se han reportado reacciones alérgicas incluso graves, anafilaxia, crisis asmáticas, quemaduras en la piel y gastritis. El ajo es seguro durante el embarazo, sin embargo hay un pequeño porcentaje de riesgo de hemorragia y en trabajos experimentales se sabe que aumenta el trabajo de parto, aumenta el tiempo de lactancia, el olor en la leche causa reducción de la ingesta por parte del lactante. En pacientes hipertensos disminuye hasta cierto punto la presión arterial evitando así las crisis, potencializa el efecto de los medicamentos coadyuvando a su tratamiento integral; también ocurre con el paciente diabético al disminuir los niveles de glucosa sérica y potencializar efectos de los hipoglucemiantes orales, como la glibenclamida. Muy benéfico para la más alta morbilidad en el país, sin embargo hay que tener en cuenta que no existe evidencia científica que demuestre las ventajas del ajo sobre los tratamientos convencionales en el manejo de ninguna enfermedad por lo que vuelve al tratamiento insustituible por la herbolaria. Se dice que para aprovechar estas propiedades curativas, hay que consumir el ajo en su forma natural, es decir crudo; hay un dicho que dice: «ajo cocido, ajo perdido» ya que al degradar proteínas, disolver vitaminas y demás nutrientes, disminuimos de esta manera su capacidad benéfica y propiedad esperada. Ayuda también para los problemas musculares, como tensión y estrés por lo que evita enfermedades como el síndrome de la fatiga crónica y sus complicaciones que puedan llevar. Hoy en boga el fantástico mundo del Tibet, desafortunadamente en conflicto, es la medicina que más usan debido a sus propiedades, aunque en México ya se produce también en forma de cápsulas o de manera natural. No conforme con esto, se sabe también que el ajo es una sustancia capaz de prevenir el tan temido cáncer, por lo que resulta una esperanza más para aquellas personas que padecen cualquier tipo de neoplasia. Un fruto aún misterioso por las virtudes que aún desconocemos, un antibiótico natural que ayuda a tratar enfermedades y muchísimas propiedades más dentro de una cabeza de ajo, pero no podríamos mencionarlo sin destacar su aroma e incluso Woody Allen mencionó alguna vez que: «Sólo quien ha comido ajo, puede dar palabras de aliento». |
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El aliento de ajo da mucho aliento. Viva la salud de la mujer.
Dr. Stockman